Belén Desmaison: una arquitecta al servicio de la planificación urbana en la selva

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La arquitecta Belén Desmaison y el barrio iquiteño siempre inundado comparten el nombre y la búsqueda de transformación. Ella es la coordinadora del proyecto CASA (Ciudades Auto Sostenibles Amazónicas), un programa a cargo del Centro de Investigación de la Arquitectura y la Ciudad, la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la University College London en el que su tarea es analizar el plan de reasentamiento que el Ministerio de Vivienda aplica para la población del distrito de Belén.

La zona, ubicada hacia el sureste de la ciudad de Iquitos, en Loreto, es el reflejo extremo de la dureza de la geografía y los latigazos de la pobreza. Las casas flotan sobre las aguas contaminadas del río Itaya y las enfermedades son la amenaza de todos los días. Aunque la población se ha adaptado al espacio construyendo casas sobre pilotes (palafitos) y desarrollando dinámicas de convivencia en medio del río, lo cierto es que las condiciones de vida, sobre todo para los más pequeños, podrían ser menos difíciles.

Las mujeres de allí se dedican a las labores domésticas y aprovechan la cercanía al mercado para vender algún producto que les genere pequeños ingresos extras para el hogar. Varias como Sonia Panduro (45), quien perdió a dos de sus niños, han visto morir a sus hijos tragados por el río.

C.A.S.A recomendó que las viviendas de Nuevo Belén debían tener en cuenta el modo de vida y las costumbres propias de la zona.

La Marina afirma que llegará un momento (dentro de diez o veinte años) en el que las corrientes del Itaya se juntarán con las del río Amazonas. La llamada “Venecia peruana”- que de idílica no tiene nada- se convertirá entonces en nuestra versión de la Atlántida, pues quedará sumergida bajo el agua. Por eso el proyecto en el que participa Belén es tan importante. Hay que reubicar a las 16 mil personas que allí viven. Y no es una tarea sencilla por muchas razones.

Por ejemplo, las mujeres de las 169 familias que ya se han mudado a la nueva ciudad de Belén ahora tienen que dedicarse exclusivamente a las labores domésticas porque trasladarse hasta el mercado a vender sus productos, como lo hacían antes, les genera un costo extra. “La mujer pierde su capacidad de generación de ingresos y eso provoca que dependa económicamente del hombre”, comenta Desmaison.

La planificación en estos casos resulta indispensable. “El proyecto se encuentra en una zona donde no hay agua ni desagüe. Se tiene que contemplar arreglar esos problemas, porque los otros ministerios no pueden construir equipamiento (de salud o educación) sin esos servicios básicos”.  Por eso C.A.S.A ha hecho una serie de recomendaciones que hagan viable y conviertan a Nuevo Belén en una opción realmente mejor para la población. Uno de estos pasos necesarios es escuchar y atender las necesidades. Otra, ser conscientes de las costumbres y modos de vida de la zona. De esa minuciosidad en el diseño urbano depende una mejor vida para muchas familias.

Sus años de experiencia en el tema (viene trabajando en este proyecto desde el 2016) le han permitido identificar que estos casos de vulnerabilidad por el cambio climático hacen cada vez más urgente la reubicación de la población pero que eso requiere un delicado trabajo de planificación y consulta con la población. Además, la evidencia de lo ya existente muestra que se afecta de manera distinta a mujeres que a hombres. Para eso existen propuestas desde la arquitectura y el desarrollo urbano con enfoque de género.

“Se trata de brindar espacios para que las mujeres puedan desarrollar todo su potencial (…). Si sabes que hay actividades que limitan el desarrollo de las mujeres, se planifica de qué manera la ciudad podría proveer espacios, como la construcción de cocinas o guarderías comunitarias, para liberar a las mujeres de las actividades domésticas, como el cuidado de niños o de adultos mayores”, explica.

No se trata de dejar que las familias que aún permanecen en Belén continúen siendo la noticia anual de los programas dominicales por su pobreza y muerte. La reubicación es necesaria pero es como un río cuyo cauce debe ser bien planificado si se quiere evitar que se desborde.

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